La Ruta por la Accesibilidad de Gran Canaria pasa por Tejeda y deja su huella de concienciación y compromiso

Lograr un cambio en la mirada y que todos los municipios de Gran Canaria adquieran compromisos para eliminar todo tipo de barreras es uno de los principales objetivos de la Ruta por la Accesibilidad de Gran Canaria organizada por el Cabildo y que esta semana ha recalado en Tejeda con actividades de concienciación para la ciudadanía y para la formación de los responsables técnicos y políticos del municipio.

El Ayuntamiento ha acogido una sesión plenaria simbólica por la accesibilidad presidida por la consejera de Política Social y Accesibilidad, Elena Máñez, y la segunda teniente de alcalde de Tejeda, María Eugenia Suárez, con la participación de los representantes de las asociaciones de la discapacidad que han leído un manifiesto con sus principales demandas y que irá al próximo Pleno ordinario municipal para su aprobación como declaración institucional.

El objetivo del Pleno simbólico es poner en contacto a las organizaciones de la discapacidad con los responsables municipales para que tomen conciencia de que a pesar de que hemos avanzado mucho sigue habiendo múltiples barreras que impiden el pleno ejercicio de los derechos de estas personas, subrayó Elena Máñez.

“La accesibilidad es un derecho para las personas con discapacidad y un beneficio para el conjunto de la ciudadanía”, agregó

La Ruta logra visibilizar dónde siguen estando las barreras y aunar esfuerzos en el ámbito municipal. “Vivimos en los municipios y es importante que los ayuntamientos elaboren sus planes estratégicos de accesibilidad, que empiecen a ampliar la mirada y que cualquier producto, bien, servicio o proyecto que pongan en marcha lo hagan pensando en todas las personas”, resaltó Máñez.

Para María Eugenia Suárez, el Pleno simbólico tiene mucho significado para el municipio, que necesita dar pasos importantes para lograr la accesibilidad universal no solo en los espacios sino también en las actividades y los servicios municipales. “Nos comprometemos a trabajar para lograrlo”, añadió.

La eliminación de todas las barreras, las arquitectónicas, sensoriales e intelectuales, lleva su tiempo, por lo que hay que planificar ordenar y poner los recursos de la mano de las asociaciones de la capacidad para que progresivamente lleguen los cambios y el impacto en la vida de las personas, ahondó la consejera.

La Ruta arrancó este lunes con numerosas actividades como talleres para la ciudadanía y jornadas de trabajo para los empleados públicos, y finalizarán este viernes con actividades lúdicas, proyección de cortometrajes por la accesibilidad, la entrega de premios del concurso de redacción de los centros escolares, la actuación musical de mujeres del municipio signada en lengua de signos española y el acto de cierre de la Ruta con el humorista Daniel Calero.

Carmen Carrascosa: “Cuando trabajas con personas debes aceptar el punto de vista de los demás; debes saber adaptarte a los cambios, y debes ser constructivo”

Carmen Carrascosa me cuenta que llegó a Trabajo Social por puro azar con una voz dulce y pausada que parece esconder miles de sueños. Ella quería ser periodista, pero la situación económica familiar en esos momentos no era demasiado buena. Finalmente, y sin demasiada meditación, decidió estudiar lo que en ese entonces se conocía como Asistencia Social. “Esos años en el ámbito del Trabajo Social fueron muy revolucionarios; una época en la que pedíamos que la asistencia social dejara de ser puramente asistencialista, casi de beneficencia, para ser más social”, explica.

Dice que lo que le enganchó del Trabajo Social es que “ayudamos a las personas y a las familias a que busquen sus propios recursos; que sean capaces de valorarse a sí mismos y de ver todas las posibilidades que hay para cambiar y mejorar sus vidas”.

Carmen comenzó a trabajar en 1982 en un centro de personas mayores en San Bartolomé de Tirajana. Tres años más tarde pidió traslado a Taliarte donde fue trabajadora social durante veinte años. Allí creció, como profesional y como persona, en dos ámbitos muy importantes: la asertividad y la empatía. “Cuando trabajas con personas debes aceptar el punto de vista de los demás; debes saber adaptarte a los cambios, y debes ser constructivo”. Y ella de cambios sabe mucho. Taliarte nació siendo un centro para personas con poca dependencia. Allí llegaron a ser “pioneros en organización de actividades, desde acampadas hasta jornadas de todo tipo”, incluso fueron los que organizaron las primeras jornadas de Geriatría y Gerontología que se celebraron en Canarias. Luego el centro pasó a ser para personas con una gran dependencia lo que implicó cambios en todos los sentidos. Sin embargo, en Taliarte lo han tenido claro desde el principio: el secreto está en saber trabajar en equipo. “En los últimos años trabajamos con un programa informático llamado ResiPlus, una de las mejores cosas que se ha hecho en el IAS porque ha facilitado la coordinación de los profesionales del centro y hace que veamos a la persona de forma global”.

Carmen compatibilizó su trabajo con la docencia y la supervisión de alumnos de Trabajo Social en prácticas, algo que la revitalizaba. “Espero que quien siga retome el tema de la docencia porque es importante tanto para los alumnos como para el profesional que los acompaña; te ayuda a estar al día y a reciclarte”, explica.

Se casó muy jovencita con un chico del que más adelante se divorció. Con él tuvo 3 hijos que, como ella, tienen diferentes inquietudes sociales y que ya tienen su vida en marcha. Ahora que se ha jubilado empieza con ilusión un proyecto junto con su marido Manuel, a quien conoció en Taliarte y con quien ha pasado más de veinte años. “Tenemos una finquita en Agüimes y nuestra ilusión es practicar la agricultura ecológica para alimentar bien a nuestra gente”, cuenta.

 

Además siempre le ha fascinado pintar y escribir. Ahora que tiene más tiempo se ha puesto manos a la obra y, sin duda, lo está disfrutando. Carmen tenía muy claro que le tocaba vivir otra historia y está totalmente preparada para comerse el mundo con sus ilusiones.

 

El II Plan de Infraestructura Sociosanitaria incrementará el número de plazas y supondrá la reforma de los recursos existentes

El II Plan de Infraestructura Sociosanitaria toma el relevo al plan puesto en marcha hace quince años cuyo objetivo era alcanzar la ratio recomendada en ese momento de 3,5 plazas residenciales por cada 100 personas mayores de 65 años. Hoy existe un déficit importante de plazas en centros residenciales, de día y de noche, para personas en situación de dependencia y, en general, a personas mayores o con discapacidad.

El nuevo plan se ha impulsado con el objetivo de dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía canaria en relación a la atención a la dependencia, teniendo en cuenta el incremento progresivo de la población de personas mayores con alto requerimiento. La inversión por parte del Gobierno de Canarias asciende a un total de 161.150.000 euros, con una financiación a tres años, de 2017 a 2020, aunque la inversión total para la realización de este II Plan se eleva a 256.000.000 euros, incluyendo la inversión por parte de los Cabildos Insulares. En este sentido, el Cabildo de Gran Canaria financiará el proyecto con un adelanto de 40 millones de euros.

El segundo Plan de Infraestructuras Sociosanitarias hará posible la creación de nuevos centros de atención sociosanitaria, así como el incremento del número de plazas en las islas en un total de 4.460 nuevas plazas para la atención de personas mayores y personas con discapacidad. Para conseguirlo se han realizado diferentes reuniones de trabajo con los presidentes de los siete cabildos insulares con el objetivo de saber cuáles son las demandas y las necesidades en materia de atención sociosanitaria y recursos de atención residencial en cada una de las islas.

Más de mil plazas en Gran Canaria

La consejera de Política Social y Accesibilidad del Cabildo de Gran Canaria, Elena Máñez, ha señalado que la creación de estas nuevas plazas representa un 23% de incremento con respecto a la cantidad actual. “En Canarias se está haciendo un gran esfuerzo para hacer sostenible las plazas de mayores. Desde el Cabildo de Gran Canaria ponemos el 50% del coste en dependencia y el 40% en discapacidad”, explica Máñez.

En Gran Canaria se van a crear 947 plazas residenciales y 177 plazas en centros días, un total de 1.124 plazas que se repartirán entre los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Santa María de Guía, Teror, Arucas e Ingenio. Las obras que se van a realizar incluyen la creación de nuevos centros en parcelas cedidas por el Ayuntamiento, así como la reforma de instalaciones existentes como, por ejemplo, el Colegio Salesianos de Guía, que será un centro multifuncional, o el antiguo Psiquiátrico que albergará 216 plazas residenciales y 30 plazas como centro de día.

La consejera ha añadido que en menos de 20 años el 30% de la población canaria será mayor de 65 años y que se hace prioritaria “una planificación por parte del Gobierno de Canarias” para hacer frente a esta situación.

La descontención, una alternativa en los cuidados sociosanitarios

La concepción de la enfermedad y de los cuidados de las personas en situación de dependencia va cambiando. En este nuevo camino se plantea si ciertas medidas restrictivas, como el uso de contenciones en los centros, puede reducirse para conseguir este objetivo. En este nuevo modelo enfocado en la Atención Centrada en la Persona, por el que la consejería de Política Social y Accesibilidad ha venido apostando, se prioriza la autonomía y la libertad de elegir de las personas atendidas.

Un gran número de personas que se encuentran en los centros de mayores o en los centros de personas con discapacidad padecen demencias y presentan alteraciones de la conducta, lo que conlleva que haya un porcentaje bastante alto de personas a las que se les aplican medidas de contención física y química en los centros. Las contenciones pueden ser físicas, como los cinturones pélvicos que te cogen entre las piernas y la cintura para evitar que te levantes, y químicas, que serían los fármacos que reducen la movilidad de la persona e inhiben sus actividades para evitar que se lesione a sí mismo o a las personas que lo rodean. Estas medidas, que se han utilizado tradicionalmente para evitar que las personas se cayeran o se hicieran daño, se han venido cuestionando dentro del sector.

Alejandro López, el director del Centro Sociosanitario El Pino, centro dependiente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria y gestionado por el Grupo ICOT que ha obtenido la certificación como el primer centro libre de sujeciones físicas y químicas, explica que se estaba generalizando el uso de las contenciones y que por eso se plantearon adoptar este modelo. Cuenta que cuando llegó al centro se encontró con que la mitad de las personas estaba atada y que el proceso de descontención ha sido largo y duro. “Empezamos en 2014 con más de cien personas atadas; algunos dormían atados en la cama para que no se hicieran daño. Ahora no hay ninguno”, añade. Este proceso ha implicado una transformación ingente tanto en el mobiliario como en la disposición de los espacios para adaptarse a las necesidades de cada persona.

Después de regular las sujeciones físicas, enfocaron la atención en la medicación y se dio cuenta de que muchas personas en el centro estaban sobremedicadas. “A una persona que tiene un síndrome depresivo se le puede dar un antidepresivo. Pero teníamos que buscar también otras alternativas”, señala. Una de esas alternativas puede ser adaptarse a los horarios del usuario. “Si una persona ha sido medicada a las 8 y ha dormido siesta, puede acostarse más tarde o levantarse, tomarse un vaso de leche y volver a acostarse”, añade.

Este cambio requiere personal formado y un cambio en la organización del trabajo, además de un cambio de mentalidad. El director de El Pino explica que al principio se encontró con la resistencia del personal y de los familiares porque pensaban que iban a caer y porque suponía un cambio total de las rutinas de trabajo. Los resultados son esclarecedores ya que en estos cuatro años no ha aumentado el número de caídas y personas que antes no se comunicaban, ahora hablan. “Estamos hablando de una revolución y de otro concepto de cuidar”, añade.

INFORMACIÓN DE INTERÉS
Centro Sociosanitario El Pino
Calle Tomás Morales, 122, Las Palmas de Gran Canaria
Teléfono: 928 292 545

Luz Marina: “Del Trabajo Social me atrajo la posibilidad de acompañar a las familias y a los residentes en el proceso de ir transformando su situación”

El departamento de Trabajo Social es la puerta de entrada a los centros residenciales; el lugar donde se facilita información a los residentes y a sus familias sobre el funcionamiento de la residencia o sobre qué documentación es necesaria para configurar el expediente de la persona residente.. Luz Marina es trabajadora social en la residencia Taliarte Sur, uno de los centros pertenecientes al Instituto AS del Cabildo de Gran Canaria.

¿Qué tipo de asesoramiento ofrecen a las familias en el Departamento de Trabajo Social?

Solemos aclarar dudas con respecto a temas económicos de pensiones o trámites con el servicio de dependencia; informamos de citas médicas de especialistas para que los familiares vean cómo es la atención médica fuera de la propia residencia porque seguimos interconectados con el resto de servicios y especialidades del Servicio Canario de Salud.

¿Cuáles son las demandas y necesidades que tienen los familiares en el primer contacto con la residencia?

Tienen dudas e inquietudes con respecto a los cuidados que ofrecemos. Parte de nuestra labor es resolver esas inquietudes. Hacemos una visita guiada por las instalaciones de la residencia donde les explicamos las rutinas y el funcionamiento de la misma, tratando de que imaginen en qué circunstancias va a vivir su familiar. Esto les tranquiliza. En algunos casos les sirve para ver que en casa hay una serie de limitaciones que no pueden cubrir. Por otra parte,  ven que la persona va a estar atendida y acompañada en su estancia.

¿Qué retos se te plantean día a día como trabajadora social?

Creo que para todos los profesionales que estamos en el área de la atención sociosanitaria el reto es tratar de reducir los tiempos a la hora de dar respuesta a los familiares en la gestión de sus demandas. Hay gestiones que requieren burocracia y esta no se ajusta en plazos a las necesidades de las personas.

En Taliarte se está implantando el modelo de Atención Centrado en la Persona. ¿Cuál sería la labor del departamento de Trabajo Social en este contexto?

El departamento de Trabajo Social indaga, a través de entrevistas a los familiares o al propio residente, sobre la persona para conocer sus potencialidades: qué cosas le gustan, sus hobbies, cuáles son sus expectativas o sus miedos, cómo se siente en la residencia, qué cosas le gustaría que hubiese a su alrededor en cuanto a ocio y tiempo libre…

¿Crees que la figura del Trabajador Social está suficientemente visibilizada?

A medida que han pasado los años sí. Si bien es cierto que muchas veces se sigue asociando a figuras que tramitan ayudas y prestaciones, cuando la realidad es que también hacemos acompañamiento individual y familiar. No es solo una labor burocrática.

¿Qué es lo que te atrajo del Trabajo Social?

La posibilidad no solamente de acompañar a las personas, sino también de poder colaborar en transformar sus realidades; de acompañar a las familias y a los residentes en el proceso de ir transformando su situación. Con un granito de arena que se ponga, los problemas van cambiando y la persona se va fortaleciendo. De eso trata el Trabajo Social, de identificar problemas y necesidades sociales, pero también de ir trabajando para cambiarlas.

Información de Interés
Residencia de Mayores Taliarte
Paseo Marítimo de Taliarte, 27
35214 Taliarte, Las Palmas
Teléfono: 928 13 16 70

 

El Cabildo pone en funcionamiento el nuevo ascensor de la residencia de mayores de La Aldea

El Cabildo de Gran Canaria ha puesto en funcionamiento el nuevo ascensor de la residencia de mayores de La Aldea para atender las necesidades de movilidad de las 43 personas usuarias de la residencia, con un presupuesto de 60.000 euros, informó la consejera de Política Social y Accesibilidad, Elena Máñez.

“Esta instalación mejora la accesibilidad del centro y garantiza un mayor nivel de autonomía de las personas usuarias, que cada vez presentan más dificultades de movilidad para desplazarse en su interior”, subrayó Elena Máñez en la puesta en funcionamiento del ascensor junto al alcalde, Tomás Pérez, la concejala de Bienestar Social, Carmen Rodríguez, y el gerente del centro, Raúl Llarena.

Coincidiendo con la puesta en funcionamiento del ascensor, el centro ha recibido este martes una dotación de 15 nuevas camas eléctricas, a las que se sumarán en los próximos días 15 mesas de noche con mesa abatible y 3 sillas de baño, una inversión de 21.000 euros que se enmarca en el concurso público para el suministro de equipamiento sociosanitario para centros dependientes del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria con un importe de 1,2 millones de euros.

El Cabildo desarrolla en este centro el proyecto ‘Dinamización de personas con discapacidad intelectual’ para prestar atención integral a las personas mayores en régimen abierto, con actividades dirigidas a la atención individualizada y grupal, así como terapia ocupacional y de rehabilitación, para lo que destina una partida de 49.000 euros anuales, lo que en los últimos 4 años supone un total de 196.000 euros.

Las plazas de la Dependencia que gestiona el Cabildo en La Aldea a través del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria son 72, de las cuales 43 son de mayores, 20 de discapacidad, y 9 de salud mental.

Ruta por la Accesibilidad

Por otro lado, el municipio acogió a principios de este año la Ruta por la Accesibilidad de Gran Canaria, una de las acciones básicas que realiza la Unidad de Gran Canaria Accesible y que tiene como objetivo formar, visualizar y realizar actividades relacionadas con la accesibilidad en los municipios de la Isla.

Durante una semana se desarrollaron talleres y formación para distintos colectivos como menores de 3 a 12 años, menores 12 a 18 años, personal de la administración local, profesorado y centro de salud, y para la población en general.

Incluyó acciones de visualización de los colectivos de la discapacidad con  actividades como el Pleno simbólico, trabajo de apoyo y visualización de los diferentes recursos accesibles para personas con discapacidad y mayores que realiza el Ayuntamiento, y trabajo del centro ocupacional y de  integración en el ocio cotidiano de recursos de accesibilidad universal.